La muerte me acecha, como de costumbre
ya no la rehuyo, la encaro, pues no la temo
me he enfrentado a tantos males...
He sido un cobarde en tantas ocasiones...
Ahora no, ahora miraré hacia arriba, pediré perdón
y daré gracias, buscaré sonrisas, y cuidaré de tus lagrimas
amaré el tiempo como una vez te amé a ti, y olvidaremos aquello,
que olvidamos que teníamos que olvidar.
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