Sus labios me inmovilizaron lentamente, con un simple susurro.
Me imaginé rozándolos de mil maneras, no la imaginé desnuda, nos imaginé desnudos.
La sensualidad se esparcía por cada espacio, se notaba el amor en el ambiente…
Quizás fuese la calor, aquella que nos hizo olvidarnos del frío, lo que nos mantenía con vida.
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